viernes, 5 de noviembre de 2010

Granitos


Caminaba con los cascos recién puestos al ritmo de esta canción. Entonces vi a un niño cuando pasaba junto a una obra.

Este niño se había quedado atrás de su madre porque quiso hacer un bien. Cogió la valla que estaba ahí y metió el palo dentro de su agujero en el bloque. "¡Vamos Álvaro!" le gritó la madre al ver que su hijo no la seguía.

Me quedé mirándole y entonces él me miró y me sonrió. Le respondí con una sonrisa. Ambos sabíamos qué había hecho.

Esto me lleva a pensar que la gente de hoy anda demasiado preocupada por sí misma y no es capaz de hacerle al mundo un pequeño regalo. Sin embargo, con este pequeño gesto, el niño ha puesto su granito de arena aunque no sea muy grande.

Poco a poco, granito a granito, empezando por cosas pequeñas, conseguiremos muchas cosas.